lunes, 4 de marzo de 2013

Malditos tacones


Siempre supe que tener una relación en el trabajo podía ser un gran problema, aunque por más que intente que todo quedara en un simple coqueteo, las cosas se salieron de mi control.
Recuerdo haberla visto llegar a la entrevista de trabajo, en donde la conocí, al mismo tiempo que yo. He de aceptar que quede  sorprendido por lo alta que se veía, pero claro que unos tacones de siete o diez centímetros son de mucha ayuda para mujeres bajitas, además yo no puedo presumir ser un hombre alto. Vestía un pantalón de mezclilla claro, y una blusa con un escote pronunciado (para mí una vestimenta poco apropiada para la ocasión). Su cabello era negro al igual que sus ojos, sinceramente lo primero que se nota es su bien formado cuerpo, pero es cuando mire su cara el momento que quede fascinado. Parecía estar un poco nerviosa, y su acompañante, de perfil bajo, hizo acordarme de la primera vez que pedí trabajo ¡a los 15 años! No paso nada más esa vez, pero toda la semana en que estuve esperando la llamada del trabajo tenía ansia de ver de nuevo a esa chica. La llamada entro, y me anunciaron el visto bueno a mi proceso de selección. 
El primer día de trabajo me entusiasmaba, y trate de acudir muy arreglado. Ya en la sala de capacitación fui a sentarme a un lado de un viejo amigo. Mantuvimos una charla, poco interesante, cuando de pronto llego la mujer a la que tanto esperaba ver, y para terminar de alegrarme el día, su bolsa estaba  en el asiento de a un lado. El olor de su perfume hacía erizar mi piel, creo que comenzaba a enloquecer por ella. Trataba se parecer indiferente, pero es muy difícil engañar a las mujeres, más cuando en realidad lo único que quieres es que se dé cuenta de que estas ahí. Todos los días del curso su mayor problema, los sistemas del banco,  se convirtió en mi mejor oportunidad  de conocerla. Cada vez fue más evidente mi acechamiento, por suerte ella también quito toda defensa, y pronto nos dejamos claro que entre los dos pasaría algo interesante, solo con el tiempo comprenderíamos la magnitud de lo que estaba comenzando. 

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